Entrevistas

Entrevista con Acondaqua

Acondaqua
"La clave es saber a dónde quieres ir y no perder nunca la ilusión."

-¿Cómo surgió la idea que has convertido en tu propia empresa?
 
Nunca me había planteado montar una empresa por mi cuenta. La idea surgió durante mi estancia en una empresa del sector, en la que realizaba trabajos de dirección de equipos y creación de una línea de ingeniería.
 
Tras constatar ciertas carencias a la hora de ejecutar mi trabajo, propuse a gerencia la creación de una línea especial de trabajo, la cual fue rechazada repetidas veces, lo que provocó mi salida de dicha empresa.
 
A partir de ahí (noviembre 2006) y tras muchas reflexiones, decidí intentar trabajar conforme creía, preparando un plan de empresa con la idea que había querido implantar en mi época de asalariado.
 
-¿En qué elementos te pudiste apoyar para valorar la viabilidad del proyecto?
 
Con la capitalización del paro (2.600 euros) y muchísimo apoyo anímico del Instituto Ideas de la Universidad Politécnica de Valencia, me dí de alta como Autónomo en Marzo 2007.
 
La realización de varios planes de empresa, muchas conversaciones con amigos y conocidos, mucha lectura y sobre todo, muchísimos borradores en páginas en blanco (“el papel lo aguanta todo”), me sirvieron para ir definiendo la idea empresarial.
 
La motivación para presentarme a premios de emprendedores me ayudaron mucho y sobre todo, como ya he dicho, el constante apoyo técnico y moral que recibí de personas y profesionales magníficos del Instituto Ideas de la Universidad Politécnica de Valencia.
 
-¿Cómo fue el proceso de creación de la empresa? ¿Qué has aprendido de ese proceso?
 
En mi caso fue un proceso a contrarreloj, pues desde que me di de alta como autónomo (marzo 2007), veía como mis pocos ahorros disminuían mes a mes (hipoteca desde marzo 2006) y se me acababa el tiempo. No me aproveché de ningún cliente de los que tenía en mi anterior trabajo, pero sí me apoyé en contactos para presentar mi nueva actividad, que resultaba complementaria a la de mi anterior empleo.
 
La empresa la constituí en Junio 2007, disponiendo de un despacho primero en mi casa, luego usando el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales donde realizaba un máster los viernes tarde y sábados mañana y finalmente en una empresa de instaladores que conseguí convencer para abrirles una nueva línea de negocio.
 
He aprendido tanto en estos algo más de 3 años y medio, y sigo aprendiendo tanto que resulta muy complicado sintetizar. Quizás lo que más me ha marcado es el resultado de la tenacidad, la constancia y el esfuerzo que tanto yo, como el equipo que fui creando de manera progresiva, aplicamos a nuestro trabajo con una fe ciega en la idea de empresa.
 
Hay una cita de Keynes, un economista británico, que resume muy bien nuestra trayectoria en estos comienzos: “Cuando llega lo inevitable, surge lo imprevisto”.
 
-¿Qué ha supuesto la concesión del Premio Bancaja Jóvenes Emprendedores?
 
Fue en febrero del 2009, y supuso un punto de inflexión. Los apoyos externos a tu idea de empresa, dan mucha fuerza moral (además de económica), y el ánimo es clave para superar las dificultades inherentes al comienzo de una actividad empresarial.
 
Además, el preparar las memorias de actividad y los planes de empresa para los premios resulta muy útil y ayuda a ir centrando la idea original.
 
Por último, la cobertura mediática y el prestigio de los premios confieren una credibilidad a tu proyecto de empresa, que los clientes perciben, y que sin duda te abren las puertas al mercado.
 
-¿Qué consejos darías a las personas que desean emprender una idea o negocio?
 
Que se apoyen en organizaciones como el Instituto Ideas, el CEEI, etc  para comenzar. Ayuda mucho hablar y que te escuchen profesionales que aunque no conozcan nada de tu sector profesional, te corrigen y te orientan para tener más probabilidades de supervivencia en las etapas iniciales.
 
Y por supuesto, que crean en lo que hacen y que no se asusten. Dificultades siempre van a haber. La clave es saber a dónde quieres ir y no perder nunca la ilusión. A veces, a base de insistir, “los planetas se alinean” y aquello que parecía imposible, se convierte en realidad.