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Aprender de los errores

Nacen, crecen, se reproducen y mueren. Y todo este proceso, en menos de cuatro años. Así se resume el comportamiento de las pequeñas y medianas empresas en España, ya que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 50% de las diez mil nuevas compañías que se crean cada mes, cesa su actividad en sus primeros cuatro años de vida.

Nacen, crecen, se reproducen y mueren. Y todo este proceso, en menos de cuatro años. Así se resume el comportamiento de las pequeñas y medianas empresas en España, ya que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 50% de las diez mil nuevas compañías que se crean cada mes, cesa su actividad en sus primeros cuatro años de vida.

Saber gestionar esa crisis, que en muchos casos supone el cierre de la compañía, es clave para lograr el éxito posterior, según la mayoría de los emprendedores.

La falta de gestión empresarial, las dificultades en la delegación de tareas, la ausencia de un plan de negocio y el exceso de trabajo para la dimensión real de la empresa, son las causas principales de cierre de la compañías, según un estudio de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid (AJE), realizado en base a experiencias reales.

Para José Mª Rodríguez, profesor del IESE, es clave “corregir sin ofender” para enseñar –y aprender– de los errores en la gestión de una crisis. Cree que se debe explicar, procurando no desmotivar a un buen empleado, que en “esa” ocasión se ha equivocado o que “aquella” decisión es manifiestamente mejorable.

En España las segundas partes nunca fueron buenas. Para Patricio Rodríguez Carmona, presidente de AJE, en nuestro país no existe cultura del fracaso, como sí ocurre en el resto de estados de nuestro entorno, donde, aunque la compañía muera, queda el empresario, reinventándose de nuevo.

Todos los empresarios consultados por AJE coinciden en que sus necesidades para evitar el cierre prematuro de sus negocios pasan por una mejora en la financiación de los proyectos, apoyo de las administraciones –dotándolos de más ayudas y subvenciones–, mejora en la formación. El control de la competencia desleal, la conciliación de la vida laboral y familiar, así como los horarios de trabajo son otras de las acciones demandadas por los emprendedores.

En esta línea, Juan José Güemes, consejero de Empleo y Mujer de la Comunidad de Madrid, se muestra partidario de rebajar la presión fiscal, asÍ como de simplificar los trámites de creación de empresas, para combatir su fracaso prematuro. “El emprendimiento puede ser una salida tan buena o mejor que el trabajar por cuenta ajena”, añade.

Preparación
La falta de formación es otro de los grandes problemas a los que se enfrenta el emprendedor a la hora de sacar adelante su proyecto.

La participación en programas de formación específicos junto con otros directivos de la propia compañía, u otras PYMEs, en el caso de formación abierta, es un excelente medio, no sólo de reforzar habilidades directivas sino también de compartir experiencias y de aprender del contacto y el intercambio con otros profesionales.

Para Mark Eguiguren, director general de la consultora de formación Makeateam, “una técnica fundamental para la mejora de las habilidades directivas es el coaching, que permite que el directivo, con la ayuda de su entrenador, identifique sus puntos de mejora y desarrolle un plan de acción personal para la modificación de determinados comportamientos y habilidades. En el día a día, ese plan de mejora se desarrolla con el apoyo puntual del coach, hasta alcanzar los resultados previstos”.

El líder se hace
El mejor estilo de liderazgo es aquél que se adapta a la situación concreta de una empresa en cada momento, incluidas las crisis. Por ello, para Eguiguren, “un líder debe ser flexible y capaz de entender cuándo toca modificar ciertos planteamientos y estilos e, incluso, cuándo es preferible renunciar a su papel en aras de permitir que otra persona asuma un nuevo liderazgo más adecuado a los nuevos tiempos o a las nuevas necesidades de la organización”.

Por sectores, los empresarios que se dedican al sector de la hostelería son los menos propensos a plantearse el cierre de sus negocios, según el estudio de AJE. Por contra, la industria y el transporte son las áreas en que en mayor medida se plantean el cese de la actividad.

El informe concluye que la vocación es una de las diferencias fundamentales entre un empresario con futuro y otro temporal. El empresario por obligación –como manera de cubrir un autoempleo–, tiene muchas menos posibilidades de triunfar que el vacacional, que en la mayoría de los casos se reinventan.

Fuente: Expansión

 
 
 
 
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