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Diez consejos para encontrar a los protectores de tu negocio

Encontrar el mejor escudo es clave para ganar una batalla. Para un emprendedor la protección llega de la mano de una nueva estrategia, un buen plan de financiación o un cambio de estructura para consolidar y relanzar su compañía.
La iniciativa debe dar paso a la cautela en las decisiones y a la búsqueda de las mejores opciones para lograr un crecimiento sostenido sin riesgos.

Saber reaccionar a tiempo es la mejor defensa para la supervivencia. Los emprendedores lo saben muy bien, y por esa razón, desde los inicios refuerzan su negocio para que sea inmune a cualquier ataque. Toribio Patiño es uno de los creadores de Servex Ingenieros. Ha vivido esa experiencia y asegura que, en estos momentos, “restaurar y restablecer los valores y principios que hacen empresa y que en años de bonanza fueron los grandes olvidados” es una de la claves para hacer más fuerte su negocio de energías renovables. En el sector de la moda, dos emprendedores andaluces optaron por la presencia en Internet y por aprovechar el potencial de las redes sociales para proteger su empresa. Hace dos años que crearon Silbon y se sienten orgullosos del éxito de la venta online.

Otras opciones que pueden salvaguardar el futuro de tu empresa son diseñar una nueva estrategia de negocio, buscar un buen socio y, si es necesario, poner un nuevo líder al frente de la compañía. Sergio Martínez-Cava, subdirector de la Fundación para la Innovación de Bankinter, asegura que “cuando el negocio alcanza cierta madurez hay que ser consciente de tus limitaciones y saber rodearse de personas más preparadas para pasarles el testigo de la dirección en beneficio de la firma”.

Si quieres que tu idea se convierta en una sólida empresa capaz de hacer frente a cualquier imprevisto, además debes tener en cuenta:

Financiación. Vigila el cash flow. Recuerda que muchas organizaciones mueren porque no tienen el dinero necesario en el momento correcto. Martínez-Cava recuerda que “en los inicios hay que centrarse en el producto y gestionar las expectativas económicas y de negocio de sus inversores. Para ello hay que marcarse unos hitos y cumplirlos”. Al principio puede no ser necesario un desembolso elevado, basta con una inversión suficiente ligada a los objetivos. Reserva una parte para diversificar en un futuro. David Alba, presidente de la Confederación de Jóvenes Empresarios, recomienda crear un plan de negocio que permita un crecimiento sostenido: “Muchos emprendedores se lanzan pensando más en su idea que en el mercado”.

Estrategia de negocio. Aunque en la actividad empresarial siempre existe un margen vinculado a la dinámica del mercado, Joan Torrent, director de UOC Business School, considera que lo más importante para reducir riesgos es tener una buena estrategia de negocio: “Debe basarse en un profundo conocimiento del mercado, de la competencia y una adecuada capacitación de la empresa. Una compañía no es más que la interacción entre la dinámica del mercado y su proceso interno de generación de valor”.

Socios. Rodéate de profesionales que complementen tu actividad y habilidades de empresario. A menudo, tener como aliada a una persona capaz de contactar con nuevos inversores es la mejor opción para tener éxito en las futuras rondas de financiación.
Capital riesgo. Es el salvavidas por excelencia. Sin embargo, Torrent afirma que “antes de recurrir al capital riesgo las empresas deberían optimizar al máximo su gestión financiera, introducir criterios de austeridad, renegociar sus fuentes actuales de financiación y recurrir a la triple ‘f’, family, friends and falls”.

Flexibilidad. Adaptarse a la coyuntura y tener cintura para acometer distintos mercados sin generar pérdidas es una de las protecciones más eficaces. Prevé un cambio de estrategia y reinventa tu negocio si es necesario para adaptarte a las circunstancias. Por ejemplo, Facebook se diseñó como una plataforma para jóvenes. En principio no había valorado el colectivo por encima de 65 años, un grupo que ahora también es tenido en cuenta por la red social. “Hay que saber escuchar y aprovechar la oportunidad”, señala Martínez-Cava.

Reinvéntate. Identifica los elementos que han cambiado y trata de dar una respuesta. Para reinventar tu negocio tienes varias opciones: sumarte a la cultura del low cost, ofreciendo tu producto o servicio a un precio muy competitivo; o explorar nuevos canales de venta online, bien a través de una web o aprovechando el potencial de las redes sociales. Sea cual sea la vía que escojas, vigila que cumpla una ecuación de beneficios, de lo contrario el cambio no habrá merecido la pena. Y, si no funciona, sigue el lema de Steve Jobs: “A veces, cuando innovas, cometes errores. Es mejor admitirlos enseguida y seguir mejorando el resto de tus innovaciones”.

Gestión del cambio. Una transformación genera pérdidas y ganancias. En este caso se trata de minimizar las debilidades y maximizar la oportunidad. Antes de nada, Torrent aconseja “disponer de una evidencia objetiva de la situación, del clima de la empresa y, luego actuar, comunicar el objetivo y el desarrollo del cambio. Explicar y compartir el porqué y el cómo. La mayoría de las transformaciones fracasan porque no implican a toda la organización”.

Fusión y expansión. Tener la valentía suficiente para acometer otros mercados es una alternativa si las cosas no funcionan. Un viejo proverbio dice que “si quieres ir rápido ve solo. Pero si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Muchos empresarios prefieren acometer nuevos mercados en solitario, pero lo más recomendable es recurrir al networking o crear alianzas con un objetivo común.

Prescindir del jefe. Como protección puede sonar a cierre de la actividad. Nada más lejos de la verdad. Las empresas cambian y algunos líderes no lo hacen al mismo ritmo. “Aunque se puedan conseguir buenos resultados, un jefe sin competencias de liderazgo no es un buen jefe”, afirma Torrent. Si aquella persona que has escogido como líder no tiene una respuesta sólida ante un proceso de cambio, cambiálo: sin liderazgo el largo plazo no existe. Por ejemplo, los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, dejaron la presidencia de la compañía en 2001 en manos de Eric Schmidt. Ninguno de los dos abandonó la corporación y mantuvieron vivo su espíritu en la retaguardia. El año pasado Schmidt cesó como CEO, dando paso de nuevo a Larry Page. Los creadores de Google se retiraron a tiempo en beneficio de la empresa, tomando el liderazgo cuando lo consideraron oportuno.

Formación y ocupabilidad. El aprendizaje de empresarios y de empleados garantiza la supervivivencia. A veces hacer borrón y cuenta nueva con una reestructuración agresiva no sirve de nada. Mantener el equipo y modelarlo según las circunstancias sale más barato que despedir, contratar nuevos profesionales, formarles y hacerles partícipes de la cultura corporativa.

Fuente: Expansion.com
 
 
 
 
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